Ya se respira en el ambiente la proximidad de la Navidad . Este domingo es el primero de los cuatro domingos de Adviento. Que nuestra preocupación no sea tanto preparar las celebraciones y regalos, sino tener un corazón bien dispuesto para recibir al Señor y para reconciliarnos con nuestro prójimo.
La Navidad se ha convertido en la gran fiesta mundial en que se celebra la fraternidad entre los hombres y en donde se comparte una sensación de optimismo y paz. No olvidemos que esta alegría tiene su fundamento en que el amor de Dios por nosotros lo ha llevado ha asumir nuestra condición humana encarnándose en la pequeñez del niño de Belén.
El Adviento es un tiempo de espera. Reproduce la esperanza de Israel por la venida del Mesías, y nuestra expectación por la segunda venida de Cristo en gloria. Se hace necesaria la conversión de manera de recibir dignamente a este divino huésped del alma.
Invito a todos a participar de las actividades propias de este tiempo litúrgico que la Iglesia ofrece a los fieles para bien.
La Navidad se ha convertido en la gran fiesta mundial en que se celebra la fraternidad entre los hombres y en donde se comparte una sensación de optimismo y paz. No olvidemos que esta alegría tiene su fundamento en que el amor de Dios por nosotros lo ha llevado ha asumir nuestra condición humana encarnándose en la pequeñez del niño de Belén.
El Adviento es un tiempo de espera. Reproduce la esperanza de Israel por la venida del Mesías, y nuestra expectación por la segunda venida de Cristo en gloria. Se hace necesaria la conversión de manera de recibir dignamente a este divino huésped del alma.
Invito a todos a participar de las actividades propias de este tiempo litúrgico que la Iglesia ofrece a los fieles para bien.