Tuesday, August 24, 2010

Iglesia y mundo

Siendo sacramento de salvación para todo el género humano, la Iglesia es el ancla segura de esperanza para todos.

Nos encontramos en una época en que los hombres buscan afanosamente su plena realización y felicidad ya en la tierra , alentados por las inmensas posibilidades que avizoran en el desarrollo económico global y en una política también universal del respeto de los derechos humanos.

Sin embargo, aparecen nubarrones ante esta esperanza secular, como son los problemas ecológicos y las todavía enormes tensiones que se dan entre diversos pueblos y culturas así como en el interior de cada una de las naciones.

Con respecto a la cultura, se da un concepto de persona que no debe obedecer a nada más que sus propias impresiones, y un concepto de sociedad que no reconoce una verdad y bien objetivos con los que regular la convivencia y las leyes.

La Iglesia de hoy se levanta como una fuerza que mantiene la certeza de una esperanza cierta tanto en el orden secular como trascendente. En el orden secular enseña que existe una ley natural objetiva en cuya observancia se funda el bien y la felicidad del hombre. Y yendo más allá, anuncia el evangelio a los pobres y pecadores para que creyendo en Cristo y siguiendo sus enseñanzas alcancen el consuelo y una plena estatura humana.En el orden trascendente la Iglesia amplía el horizonte de la vida humana a la eternidad. Consiente de que una esperanza solo para este mundo no puede satisfacer el alma humana y que constituye una contradicción que afrenta lo más intimo de la racionalidad, anuncia la resurrección de Cristo como la victoria definitiva de la vida sobre la muerte, de la luz sobre las tinieblas.

Thursday, August 12, 2010

Jesús Eucaristía

Hace un mes aproximadamente se inauguró en Talca una capilla de Adoración Eucarística Perpetua. He tenido la alegría de poder hacer varias horas santas en el trascurso de este periodo.

Es Jesús presente en forma real, substancial y íntegra en la especie de la hostia consagrada. La eucaristía es el el misterio de la fe que involucra toda la vida del cristiano y de la Iglesia. La evangelización de nuestro corazón y del mundo tiene su fuente y cima en el sacrificio de la misa, pero citando a San Agustín un misionero del santísimo sacramento decía que para comulgar era necesario previamente adorar.

Esta capilla es para nuestra ciudad un baluarte de la piedad y el bien. Es en lo más íntimo y secreto donde se instaura el Reino de Dios, en el alma de los fieles, y como resultado de esta santificación de cada uno, se sanean las costumbres y estructuras de la Iglesia y el mundo.

Todo don perfecto baja del cielo, y el regalo de Dios al mundo es su propio hijo, muerto y resucitado para redención del género humano.