A qué peligro se expone el ser humano, como individuo y como sociedad, cuando pretende construir su vida al margen de Dios. Todo se ofusca y la esperanza se pierde. Es Jesús que asumiendo nuestra condición humana en todo excepto en el pecado, y entregándose a sí mismo por nosotros al Padre en la cruz, nos abre el camino de reconciliación con Dios y entre nosotros. Es Él quien inaugura una esperanza de vida que hace nuevas todas las cosas

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