Por el bautismo se nos borra el pecado original, somos hechos hijos adoptivos de Dios e incorporados a la Iglesia. Ya no vivimos según los elementos de este mundo, sino que animados por el Espíritu Santo tendemos a configurarnos con Cristo para complacencia y gloria de Dios Padre.
Todo en nuestra fe tiene como centro y fundamento a Jesús de Nazaret. Él quiso compartir en todo muestra condición, incluso haciéndose bautizar por Juan en el Jordán, sin que hubiera razón suficiente en lo que se refería a Él mismo, ya que carecía de pecado.
Nuestro camino de fe comienza en el bautismo, y alcanzará a su plenitud cuando lleguemos a ser ciudadanos con plenos derechos en la Jerusalén celestial.
Todo en nuestra fe tiene como centro y fundamento a Jesús de Nazaret. Él quiso compartir en todo muestra condición, incluso haciéndose bautizar por Juan en el Jordán, sin que hubiera razón suficiente en lo que se refería a Él mismo, ya que carecía de pecado.
Nuestro camino de fe comienza en el bautismo, y alcanzará a su plenitud cuando lleguemos a ser ciudadanos con plenos derechos en la Jerusalén celestial.
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