Siempre en mi vida han coexistido dos sentimientos contrapuestos acerca de la Iglesia. Por un lado, considero lo que ella tiene de divino, la santidad que viene de su Fundador y de la asistencia del Espíritu Santo, la garantía que Dios le da en lo que se refiere a la gracia y la Verdad, el ejemplo de los santos etc. Por otra parte se me presenta la Iglesia en la realidad concreta de mi experiencia cotidiana. Aquí aparece la distancia que separa el ideal de la práctica. Y esto no se refiere sólo a " los otros", sino que la descubro también en mi persona. Nuestro catolicismo sólo es un esfuerzo por lograr los grandes ideales que confesamos. Sin embargo, intuyo también que nuestra actual debilidad y pecado, a pesar de sus efectos deletéreos, pasaran, y en la consumación de los tiempos nos encontraremos alabando la insondable sabiduría y bondad de Dios, que de la nada va a haber creado toda esa maravilla que es su Reino escatológico.
Las consideraciones anteriores me hacen ver a la Iglesia desde la perspectiva de la Creación entera y su destino final. Dicen que el cristianismo es la unión del cielo con la tierra. Esto se realiza mediante la persona de Jesús que siendo verdadero hombre es también verdadero Dios. Todo lo demás se descubre a la luz de este misterio que proporciona la clave que ilumina la realidad entera.
En cuanto a la acción de la Iglesia en el mundo, pienso que se da de una forma tan inescrutable como inescrutable es la acción de la gracia en nuestra vida individual.
Otro punto que podemos descubrir es la enorme riqueza que se da en diversidad de carismas y funciones cohesionados por una única fe, y por un solo bautismo.
¿ Será posible interpretar la parábola del grano de mostaza identificando a Cristo como la pequeña semilla que da origen al gran árbol que es la Iglesia?
Parecen más apropiadas las figuras tradicionales que comparan a la Iglesia a un edificio espiritual, a la viña del Señor, al nuevo Pueblo de Dios, etc.
Thursday, September 28, 2006
En busca del ser de las cosas
Desde hace mucho tiempo he pensado escribir ciertas ideas que reunidas en un sistema pueden llegar a constituir una teoría general, que constituye mi manera de aproximarme a la realidad. Primero que nada, quiero referirme al móvil de esto que estoy haciendo, a saber, escribir. Pienso que siempre que alguien escribe, lo hace pensando que eso va a ser leído por algún otro. De manera que tengo esa conciencia de que escribir es un trabajo que eventualmente podría ser recompensado por la alegría de poder compartir un poco de la propia experiencia de vida con algunos de mis congéneres, y es por eso un fin buscado como deseable que las ideas expuestas en el texto sean acertadas y contribuyan en disipar en algo las tinieblas que envuelven nuestra existencia.
El plano en el que me sitúo para abordar el estudio de la realidad es el que corresponde al puesto que el hombre ocupa en ella, siempre en relación con sus semejantes, que comparten una misma naturaleza y un ambiente común. En esta ocasión particular el nexo que me vincula con el lector es el lenguaje, y el fruto de estos afanes se cosecha en los efectos que este produzca al que se toma el tiempo de leerlo.
El plano en el que me sitúo para abordar el estudio de la realidad es el que corresponde al puesto que el hombre ocupa en ella, siempre en relación con sus semejantes, que comparten una misma naturaleza y un ambiente común. En esta ocasión particular el nexo que me vincula con el lector es el lenguaje, y el fruto de estos afanes se cosecha en los efectos que este produzca al que se toma el tiempo de leerlo.
Cómo conocemos a Cristo Jesús
Sin duda la pregunta que elegimos como título requiere para ser ilustrada, una concepción global clara de lo que es el cristianismo, o más bien, el catolicismo. El cristiano entra en el redil de la Iglesia por medio del bautismo recibido de manos de un hermano que ya pertenece a ella, y persevera hasta el final de sus días en la comunidad católica sostenido por las enseñanzas, sacramentos y directrices que de ella recibe. En esta vida cristiana ocupa un puesto central la escucha y lectura de la Palabra de Dios contenida en las Escrituras Sagradas, especialmente los Evangelios. El ideal y meta de la piedad es conocer de tal manera al Señor, que llegásemos a ser "otro Cristo", configurándonos con Él mediante la práctica de su voluntad en nuestra vida.
La Biblia es como cualquier otro libro un texto escrito, y en cuanto tal está para registrar palabras, frases, párrafos, textos, que pueden ser leídos, citados, predicados etc... Aunque en general los textos escritos consignan un lenguaje proveniente de la experiencia común del hablar, su identidad y funcionalidad es distinta a este, adquiriendo categorías propias a sus características. Ahora bien, nosotros los cristianos creemos que la Escritura ha sido escrita por los hagiógrafos bajo la inspiración del Espíritu Santo, y por lo tanto adquiere la dignidad de Palabra de Dios, dirigida a nosotros para mostrarnos el camino de la salvación.
Hay dos contextos que conciernen a los escritos sagrados. Uno nace de la forma como se generó la Sagrada Escritura, y el otro que involucra al destinatario de esta Palabra. El primer contexto se da en la asombrosa historia de Israel que reconoce al Dios creador de cielo y tierra; en la manifestación de Jesucristo, Hijo de Dios, y en la edificación por parte de sus apóstoles de las primeras estructuras y comunidades de la Iglesia. En estos textos sagrados se comprende la creación del universo material, la creación del hombre, el poblamiento del mundo, la elección del pueblo de Dios de la antigua alianza, la Encarnación del Verbo eterno del Padre en Jesucristo, el nacimiento de la Iglesia edificada por los apóstoles y las arcanas revelaciones sobre la consumación de los tiempos. El segundo contexto es el cristiano concreto que recibe la Palabra revelada en su situación personal específica, dentro de la iglesia, el mundo y la historia. Este contexto del receptor de la Palabra involucra tantos factores como dimensiones tiene su vida personal. Es decir se verifica aquí la complejidad que caracteriza a este algo tan específicamente humano como es el lenguaje, potenciado en el caso de la Escritura por la fe de que se trata de palabra sagrada, Palabra de Dios.
La Biblia es como cualquier otro libro un texto escrito, y en cuanto tal está para registrar palabras, frases, párrafos, textos, que pueden ser leídos, citados, predicados etc... Aunque en general los textos escritos consignan un lenguaje proveniente de la experiencia común del hablar, su identidad y funcionalidad es distinta a este, adquiriendo categorías propias a sus características. Ahora bien, nosotros los cristianos creemos que la Escritura ha sido escrita por los hagiógrafos bajo la inspiración del Espíritu Santo, y por lo tanto adquiere la dignidad de Palabra de Dios, dirigida a nosotros para mostrarnos el camino de la salvación.
Hay dos contextos que conciernen a los escritos sagrados. Uno nace de la forma como se generó la Sagrada Escritura, y el otro que involucra al destinatario de esta Palabra. El primer contexto se da en la asombrosa historia de Israel que reconoce al Dios creador de cielo y tierra; en la manifestación de Jesucristo, Hijo de Dios, y en la edificación por parte de sus apóstoles de las primeras estructuras y comunidades de la Iglesia. En estos textos sagrados se comprende la creación del universo material, la creación del hombre, el poblamiento del mundo, la elección del pueblo de Dios de la antigua alianza, la Encarnación del Verbo eterno del Padre en Jesucristo, el nacimiento de la Iglesia edificada por los apóstoles y las arcanas revelaciones sobre la consumación de los tiempos. El segundo contexto es el cristiano concreto que recibe la Palabra revelada en su situación personal específica, dentro de la iglesia, el mundo y la historia. Este contexto del receptor de la Palabra involucra tantos factores como dimensiones tiene su vida personal. Es decir se verifica aquí la complejidad que caracteriza a este algo tan específicamente humano como es el lenguaje, potenciado en el caso de la Escritura por la fe de que se trata de palabra sagrada, Palabra de Dios.
Cómo entender la moral
Etimológicamente moral viene del latín costumbre. Pero el significado que se nos viene a la mente cuando consideramos la palabra moral es más bien distinto. Por moral entendemos comúnmente como las conductas y acciones que nos parecen correctas, en contraposición a aquellas que resultan malas y dañosas. Captado desde este punto de vista el problema moral esta relacionado con actos que discernimos como buenos o malos, de manera que para juzgarlos tenemos que comprender la implicancia de estos actos en lo que se refiere a sus efectos. Si nuestras acciones producen bien, las tenemos como buenas. Por el contrario si producen mal las tenemos como malas.
Este enfoque de la moral, que implica un discernimiento de la valoración positiva o negativa de los actos según sus consecuencias, nos remite a considerar no ya los actos mismos, sino más bien lo que es bueno y su contraparte lo que es malo. La luz que nos permite reconocer el bien de algo, nos guía en el discernimiento de nuestra conducta según nos acerque al bien, caso en que la llamamos buena, o si contradice esta meta del bien la llamamos mala.
El conjunto de actos que ininterrumpidamente llevamos a cabo en nuestra vida diaria es llamado actividad. El hombre está siempre en actividad. Ya sea pensando, hablando o ejecutando la más variada gama de acciones posibles que por su diversidad es difícil de nombrar con una palabra. Considerando todas las operaciones humanas como actos, nos detenemos a tratar de aquellas que son voluntarias, es decir, de aquellas que dependen de la determinación de la persona. Estos son los actos que interesan ahora, ya que son susceptibles de elección, y por lo tanto la ciencia de la moral puede sernos de utilidad para ordenarlos al bien.
En los primeros párrafos calificábamos los actos según sus consecuencias. Ahora bien, la mayoría de los actos humanos son tan complejos como el hombre mismo. Generalmente no podemos conocer cabalmente las consecuencias de nuestras acciones, sino sólo una parte de ellas. Siendo esta la condición humana, podríamos ordenar nuestros actos según los efectos que podemos prever que tendrán, lo que es en parte lo correcto. Pero como lo que realmente importa es las consecuencias reales de lo que hacemos, más que las que nosotros podemos atisbar, deberíamos buscar unos criterios de conducta que considerasen esta realidad. Un intento de aproximación es incorporar al discernimiento individual las ayudas que presta la ley y la autoridad, no consideradas desde el punto de vista político, sino más bien ético. En este caso nuestro actuar esta condicionado no solamente por nuestra apreciación personal de la calidad de nuestro proceder, sino también por la consideración de la sanción que otros dan a lo que hacemos mediante normas y órdenes, en el caso de la ley y la autoridad respectivamente. Esto puede a primera vista aparecer como una merma a nuestra libertad y por lo tanto inaceptable, pero considerado con más detención se nos revela con una actitud conforme a una verdad profunda del hombre. Es que toda la vida es un proceso de desarrollo y crecimiento, en el cuál la persona llega a ser alguien no según criterios indefinidos, sino según aquellos que emanan de su verdadera naturaleza y vocación.
Creemos que existe el bien, que puede ser juzgado en forma objetiva. Para alcanzarlo hemos propuesto dos instancias que se complementan, a saber, el discernimiento de la conciencia y las normas externas.
Este enfoque de la moral, que implica un discernimiento de la valoración positiva o negativa de los actos según sus consecuencias, nos remite a considerar no ya los actos mismos, sino más bien lo que es bueno y su contraparte lo que es malo. La luz que nos permite reconocer el bien de algo, nos guía en el discernimiento de nuestra conducta según nos acerque al bien, caso en que la llamamos buena, o si contradice esta meta del bien la llamamos mala.
El conjunto de actos que ininterrumpidamente llevamos a cabo en nuestra vida diaria es llamado actividad. El hombre está siempre en actividad. Ya sea pensando, hablando o ejecutando la más variada gama de acciones posibles que por su diversidad es difícil de nombrar con una palabra. Considerando todas las operaciones humanas como actos, nos detenemos a tratar de aquellas que son voluntarias, es decir, de aquellas que dependen de la determinación de la persona. Estos son los actos que interesan ahora, ya que son susceptibles de elección, y por lo tanto la ciencia de la moral puede sernos de utilidad para ordenarlos al bien.
En los primeros párrafos calificábamos los actos según sus consecuencias. Ahora bien, la mayoría de los actos humanos son tan complejos como el hombre mismo. Generalmente no podemos conocer cabalmente las consecuencias de nuestras acciones, sino sólo una parte de ellas. Siendo esta la condición humana, podríamos ordenar nuestros actos según los efectos que podemos prever que tendrán, lo que es en parte lo correcto. Pero como lo que realmente importa es las consecuencias reales de lo que hacemos, más que las que nosotros podemos atisbar, deberíamos buscar unos criterios de conducta que considerasen esta realidad. Un intento de aproximación es incorporar al discernimiento individual las ayudas que presta la ley y la autoridad, no consideradas desde el punto de vista político, sino más bien ético. En este caso nuestro actuar esta condicionado no solamente por nuestra apreciación personal de la calidad de nuestro proceder, sino también por la consideración de la sanción que otros dan a lo que hacemos mediante normas y órdenes, en el caso de la ley y la autoridad respectivamente. Esto puede a primera vista aparecer como una merma a nuestra libertad y por lo tanto inaceptable, pero considerado con más detención se nos revela con una actitud conforme a una verdad profunda del hombre. Es que toda la vida es un proceso de desarrollo y crecimiento, en el cuál la persona llega a ser alguien no según criterios indefinidos, sino según aquellos que emanan de su verdadera naturaleza y vocación.
Creemos que existe el bien, que puede ser juzgado en forma objetiva. Para alcanzarlo hemos propuesto dos instancias que se complementan, a saber, el discernimiento de la conciencia y las normas externas.
El hombre y la Naturaleza
Quisiera reflexionar sobre el significado que tiene el ambiente natural para el ser humano. Nos maravillamos con todo lo que podemos observar en torno nuestro, por su diversidad, belleza y majestuosidad. Este asombro se ve potenciado en nuestra época por los avances en las ciencias naturales, que posibilitan una comprensión racional de las secretas leyes que explican la estructura del universo creado.
Ahora bien, la naturaleza no es para nosotros sólo un maravilloso espectáculo que podemos detenernos a contemplar, sino que es más bien lo que ha llegado a llamarse, nuestro hábitat. Con esto se quiere significar que todo nuestro ser, a través del cuerpo, está en íntima y permanente relación con el entorno. Somos parte del mundo material y nuestra vida entera transcurre en este escenario. Tanto es así que nuestro cuerpo toma sus materiales constitutivos de la naturaleza y los devuelve a ella al final de la vida.
Ahora bien, la naturaleza no es para nosotros sólo un maravilloso espectáculo que podemos detenernos a contemplar, sino que es más bien lo que ha llegado a llamarse, nuestro hábitat. Con esto se quiere significar que todo nuestro ser, a través del cuerpo, está en íntima y permanente relación con el entorno. Somos parte del mundo material y nuestra vida entera transcurre en este escenario. Tanto es así que nuestro cuerpo toma sus materiales constitutivos de la naturaleza y los devuelve a ella al final de la vida.
Thursday, September 21, 2006
Ciencia y fe
La ciencia es seductora como una mujer. Pero tanto la belleza de la mujer como la capacidad del hombre de comprender este maravilloso universo material es obra de Dios. La fe versa sobre los contenidos de la revelación, que se desarrolla a traves de la historia del Pueblo de Israel y que tiene su culminacion en el Verbo Encarnado Jesucristo. La fe viene a complementar los conocimientos y experiencias que el hombre obtiene en el trancurso de su existencia, como individuo y como comunidad. No hay contradicción sino complementación. El mundo natural y el espíritu humano tienen cierta consistencia pero es indudable que no se sostienen por si mismos sino que siempre estan abiertos a la pregunta por Dios.Existen muchas controversias entre lo que enseña la doctrina de la fe y los conocimientos alcanzados por la ciencia, pero una actitud abierta sabe que las cosas de Dios son misteriosas y los concimientos de la ciencia incompletos. La Iglesia invita a una peregrinación por este mundo basada en la fe, sin necesidad de un conocimiento completo de toda la realidad. Valora la ciencia pero esta segura de poseer una Verdad más completa y relevante acerca de Dios, el hombre y el mundo.
Monday, September 11, 2006
Muerte de Jesús
Hay algo que se nos está olvidando. Es cierto, Jesús murió por todos los hombres, en el sacrificio del Calvario. Pero más exactamente hay que decir que murió por nuestros pecados. Ese es el verdadero sentido del carácter sacrificial de su Pasión, Muerte y Resurrección. Murió el santo para salvar a los pecadores. Si no tuviéramos pecado, no tendríamos necesidad de Cristo. Nuestro Salvador. Y como todos somos pecadores y 'el salario del pecado es la muerte', se sigue que todos tenemos necesidad de la fe en Cristo para salvarnos. ¿Y como tenemos acceso a Cristo? . Sólo a través de la Iglesia que El fundó para redención de la humanidad, la historia y el cosmos. Los que comentan las creencias de otras religiones no deben escandalizarse de encontrar paralelos con la fe cristiana, ya que esta da cuenta de verdades universales que responden a la problemática existencial y religiosa de los hombres y mujeres de todo tiempo y lugar.
Sobre la necesidad de la fe
En este mundo actual se ha difundido la mentalidad del relativismo religioso, moral y intelectual. Se piensa que todas las religiones dan lo mismo, siendo cualquiera de ellas un camino de salvación para el que la abraza. La moral depende del parecer de cada uno. El conocimiento es relativo siendo imposible afirmar cosas con carácter absoluto. Esto es consecuencia de una falta de fe que se traduce en una autoafirmación del individuo que queda sin un referente absoluto y vagando sin rumbo por el mundo. La Iglesia enseña la necesidad de fe para la salvación. La fe es el camino que conduce al hombre al conocimiento de la Verdad y trasforma su conducta según el Bien.Su meta es la Justificación con el premio que esta conlleva, a saber: la vida eterna. No hay que abandonar la solidez de la fe para entregarse a espíritus espurios que aparecen en el curso de los siglos.
La Verdad como Misterio
Cuando hablamos de verdad nos referimos a la correspondencia entre el decir y el ser. Más ampliamente en la correpondencia entre lo real y su representación en cualquier forma.Con respecto a la Verdad con mayúscula, que significa la correcta descripción del Ser en su sentido más amplio hay algo que decir. Jesús dice 'Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida'. ¿Cómo explicarse esto?. El conocimiento que nosotros tenemos de la realidad es limitado aunque en muchas cosas cierto, sin embargo nadie posee la Verdad en el sentido de conocer todas las cosas. El discipulado cristiano se presenta así como un Camino, por el cual peregrinamos en este mundo a la luz de la fe. No conocemos todo, pero si tenemos la certeza que da el creer que Jesús es verdadero Dios y verdadero hombre y que en Él se encuentra la plenitud de la Verdad. La verdad es un misterio, lo que entendido correctamente, implica luz y oscuridad al mismo tiempo. Luz porque ilumina el entendimiento cada día con nuevas luces y oscuridad porque la plenitud de la Verdad nos esta vedada en este mundo.El pecador vive en la oscuridad porque el pecado ciega el alma. La conversión es un camino que nos conduce a la Vida. El termino del misterio ocurrira el la consumación de los tiempos cuando veremos a Dios cara a cara y desaparecerá la fe y la esperanza quedando solo la caridad.
El temor a la muerte
Es verdad: el mundo presente pasa y de el no quedará nada. No sólo tú, sino que todos nosotros. No sólo todos nosotros sino el universo enteró algún día pasara y no quedara nada. Es aquí donde interviene la fe. Creemos en la resurrección y en el juicio. Hay vida eterna y habrá justicia. Los que en esta vida obraron el bien iran a la bienaventuranza eterna y los que hicieron el mal al castigo eterno. A primera vista esto suena amenazador. Pero la verdad es que se trata de un evangelio , de una 'buena noticia'. Nuestra vida actual con sus anhelos de felicidad, de bien, de amor, de fraternidad, que gozamos sólo escasamente se vera saciada ( bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia porque seran saciados). El que rechazó el bien y sembró dolor y muerte recibirá la paga que le corresponde: la ausencia eterna de amor. No , la vida no es la 'pasión inútil' de los ateos. Tiene sentido, tiene valor, tiene orden. Los bienes que difrutamos en esta vida son sólo las primicias y prendas de los bienes futuros, aunque estos últimos serán mucho mayores y más perfectos ( Comunión perfecta con Dios y con los hermanos). Que consecuencias traen esta doctrinas. Primero evitar el pecado,Segundo confiar en la misericordia de Dios y tercero estar alegres en la esperanza. No, no todo da lo mismo. No, esta vida si tiene sentido . La clave para vivir bien ahora y con esperanza en la liberación definitiva: temer y amar a Dios. Es malo actuar sólo por temor al infierno. Lo bueno es el amor a Dios. Reconocerlo en la naturaleza , en los hombres y por sobretodo en su único hijo Jesucristo que bajó del cielo encarnandose en las entrañas purísimas de María para salvación del género humano. Saludos cordiales.
Verdades de fe y evolución
¿Qué piensa un católico convencido y sincero acerca de la teoría evolucionista? Expondré mi percepción personal como un representante de un católico actual anónimo.Si como evolución se mantiene que el hecho que los seres vivos evolucionaron progresivamente desde seres muy simples hasta seres vivos ultracomplejos como son los mamíferos actuales, mediante un proceso de selección natural, y que una visión como esta basta para explicarse la maravilla del mundo natural actual, no estoy de acuerdo. Si estoy de acuerdo en la evolución como una realidad fácilmente aceptable según los conocimientos de la ciencia moderna. Esta incluye la evolución del universo de los astros desde el big bang hasta ahora.La evolución de la tierra hasta la forma que tiene hoy.La evolución de los seres vivos hasta la infinita variedad que tiene hoy. Por ultimo dentro de todos los seres vivos la evolución del hombre hasta un momento oscuro ( Tanto para la ciencia como para la teología) en que pasó de ser un animal a este ser compuesto de cuerpo y alma, inteligencia y voluntad, que conocemos ahora. A este respecto podríamos hablar de evolución en lo que se refiere a la historia. El primer hombre era un ser primitivo, pero poseía la inteligencia que con el correr de las generaciones y las vicisitudes históricas ha llegado a ser como es ahora amo del universo y señor de una compleja civilización globalizada. Acepto la evolución como la evidencia de que en el mundo todo ha cambiado de manera paulatina del no ser al ser. Esto no contradice el trabajo creador de Dios sino que da nuevas luces acerca de la realidad. Es importante razonamientos como esto sobre todo para la historia. Se puede constatar que el protagonista visible de la historia es el hombre, pero existe un protagonismo invisible más importante por parte de Dios.La fe cristiana es una fe histórica.Hasta Dios quiso hacerse hombre para irrumpir en la historia en Jesús de Nazaret. Todo transcurre desde el momento en que Dios quiso la Creación hasta los tiempos escatológicos del Reino de Dios. Todos los seres humanos están llamados a que en su vida trabajen para construir el Reino de Dios . En esta tierra en las realidades de la familia, el trabajo ,la política, la cultura, las relaciones entre los pueblos y religiones etc. El cristiano vive su fe como miembro de la Iglesia, pero no solo en ella sin tomar en cuenta los demás sino conciente de que la iglesia católica constituye el sacramento para la salvación de todo el género humano. No hay contradicción entre ciencia y fe. Lo que existe es limitaciones en ambas en el conocimiento. La ciencia descubre muchas cosas útiles y valiosas pero está lejos de un conocimiento acabado del mundo material. La fe por su parte trata del misterio de Dios pero esta lejos de un conocimiento acabado de la revelación coda que espera conseguir sólo cuando la creación sea consumada y veamos a Dios cara a cara.
Dios es por esencia Santo
Se ha escuhado en este foro y en las voces del mundo una actitud de culpabilizar a Dios por los males del mundo. Se piensa que Dios no puede ser Bueno, ni Todopoderoso. ni Sabio si se consideran acontecimientos recientes como los tsunamis de Asia, los actos terroristas del 11-S y 11-M, la pobreza, enfermedad, injusticias y sufrimiento que abundan en el mundo presente. Quiero compartir un pensamiento que he tenido que consiste en pensar que Dios es por esencia Santo. No ocurría así con los dioses antiguas que eran caprichosos y vengativos. El Dios creador del cielo y de la tierra es santo por que todo es suyo. No puede sino ser santo, no por que lo haya decidido como una opción, como ocurre con nosotros los hombres que podemos optar entre el bien o el mal, sino que por el hecho de ser quien es 'tiene que ser santo' El mal hay que considerarlo como un misterio no accecible a la razón. La revelación cristiana afirma que de alguna manera todo mal es consecuencia del pecado, sea este personal, social o angélico. En consecuencia la lucha contra el mal es una lucha contra el pecado, y la victoria se consigue por la cruz de Cristo.
Buscar a Dios
Me impresiona que en este grupo la mayoría de los participantes estén contra la religión, aunque demuestran cierta cultura religiosa y un background católico. Me parece que complican las cosas. Invocan la ciencia, la historia, los defectos morales de quienes profesan la fe, etc. para defender una postura de rechazo a la fe. Ciertamente la interpretación que hacen de la doctrina católica es bastante simplista e ingenua, achacándole contradicciones con la realidad que solo se producen si se interpreta mal los misterios de la fe. Dios es el misterio por excelencia. Nuestra aproximación a El se hace mediante el concurso de las realidades creadas, principalmente a través de la propia interioridad, de hombre, creado a imagen y semejanza de Dios. Es así que todo cuanto sea Verdad Belleza Bien nos lleva a buscar a Aquel que es e Autor de tales cosas. Es una aproximación sencilla a una explicación de nuestro existir y de nuestra vida. El problema principal para la fe es la existencia del mal y de la muerte.Es aquí donde interviene la fe cristiana, revelando la necesidad de salvación que tiene nuestro ser pecador. Todos somos pecadores y necesitados de salvación. El pecado es universal e involucra a todas las personas y a todas las realidades, pero no por esto deja de ser una situación inaceptable. Este mundo se encuentra desahuciado en si mismo, y esperamos cielos nuevos y tierra nueva donde habite el amor, la justicia y la paz, Este es el valor del sacrificio salvador de la cruz de Cristo y nuestra esperanza. Lo que nos separa de Dios no son las teorías científicas ni los argumentos capciosos, siempre limitados, sino el pecado. Si algunos de los que leen estas líneas quiere ver la vida busque humildemente al Dios bueno y misericordioso, y tendrá un tesoro que vale más que todas la vanidades de este mundo que pasa
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