Sin duda la pregunta que elegimos como título requiere para ser ilustrada, una concepción global clara de lo que es el cristianismo, o más bien, el catolicismo. El cristiano entra en el redil de la Iglesia por medio del bautismo recibido de manos de un hermano que ya pertenece a ella, y persevera hasta el final de sus días en la comunidad católica sostenido por las enseñanzas, sacramentos y directrices que de ella recibe. En esta vida cristiana ocupa un puesto central la escucha y lectura de la Palabra de Dios contenida en las Escrituras Sagradas, especialmente los Evangelios. El ideal y meta de la piedad es conocer de tal manera al Señor, que llegásemos a ser "otro Cristo", configurándonos con Él mediante la práctica de su voluntad en nuestra vida.
La Biblia es como cualquier otro libro un texto escrito, y en cuanto tal está para registrar palabras, frases, párrafos, textos, que pueden ser leídos, citados, predicados etc... Aunque en general los textos escritos consignan un lenguaje proveniente de la experiencia común del hablar, su identidad y funcionalidad es distinta a este, adquiriendo categorías propias a sus características. Ahora bien, nosotros los cristianos creemos que la Escritura ha sido escrita por los hagiógrafos bajo la inspiración del Espíritu Santo, y por lo tanto adquiere la dignidad de Palabra de Dios, dirigida a nosotros para mostrarnos el camino de la salvación.
Hay dos contextos que conciernen a los escritos sagrados. Uno nace de la forma como se generó la Sagrada Escritura, y el otro que involucra al destinatario de esta Palabra. El primer contexto se da en la asombrosa historia de Israel que reconoce al Dios creador de cielo y tierra; en la manifestación de Jesucristo, Hijo de Dios, y en la edificación por parte de sus apóstoles de las primeras estructuras y comunidades de la Iglesia. En estos textos sagrados se comprende la creación del universo material, la creación del hombre, el poblamiento del mundo, la elección del pueblo de Dios de la antigua alianza, la Encarnación del Verbo eterno del Padre en Jesucristo, el nacimiento de la Iglesia edificada por los apóstoles y las arcanas revelaciones sobre la consumación de los tiempos. El segundo contexto es el cristiano concreto que recibe la Palabra revelada en su situación personal específica, dentro de la iglesia, el mundo y la historia. Este contexto del receptor de la Palabra involucra tantos factores como dimensiones tiene su vida personal. Es decir se verifica aquí la complejidad que caracteriza a este algo tan específicamente humano como es el lenguaje, potenciado en el caso de la Escritura por la fe de que se trata de palabra sagrada, Palabra de Dios.
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